Dialéctica del amo y el esclavo

Estos días de cuarentena son propicios para la reflexión sobre categorías un poco olvidadas. Hegel nos aportó una herramienta que no deberíamos tomar tan a la ligera cuando pensamos en la relación del dominado y el dominante. Porque la pregunta es ¿quién domina a quién? O con Hegel ¿quién es el amo y quien el esclavo?

Vimos aquel empresario entrando en el baúl del auto, escondida, oculta, invisible, doméstica a su doméstica. Al estrella de TV justificando el porque “la empelada” salió en esa transmisión, porque vive allí su cuarentena. Periodista que asombrado descubren de que lado se agarra la escoba.

El segundo producto más vendido en el comercio electrónico (casi único posible pero que brinda la maravillosa ocasión de saber que se consume, visto en productos y no en tipo de comercio) en la cuarentena fue la mopa. Maravillosa. Evita tener que escurrir el trapo de piso. Sólo por la molestia que provoca, porque las consecuencias de su uso en las manos sólo se consolida con el paso de los años. ¿Ahora todos acordamos comprar mopas? ¿Descubrimos todos juntos el esfuerzo de limpiar un piso?

Siempre amos, desnudos ante la necesidad de resolver lo doméstico. Algunos incapaces de hacerlo. Y es momento de pensar entonces en las dependencias. En quién dependía de quién al momento de resolver lo cotidiano. Cuando el dinero no puede ya comprar todo (sólo alivio en el trabajo. Antes innecesario)

Lo que posees acabará poseyéndote

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